Gustavo Taretto


La rutina es la medicina más consumida para evitar el miedo al riesgo, es un sedante potentísimo que te deja frito, pero seguro de que nada se va a escapar por la ventanilla. En el botiquín se guardan pildoritas que palían el peor de los efectos de la cotideanidad: la soledad, el miedo a quedarse atrapado entre cuatro paredes que asfixia al ser humano acostumbrado a seguir una línea recta para no perderse. Esas pildoritas son brillantes momentos de lucidez, de asombro, que abren el cerrojo de las sonrisas e inspiran una brisa de felicidad.

Recuerdo un día malagueño, en el que no había mucho que hacer. En busca de esa puerta que nos salvara del tedio, nos encaramamos al tejado de un hotel céntrico de poblada constelación y griferia dorada, ese al que va Banderas para llorarle al Cautivo, para disfrutar de su cara y panorámica terraza y la proyección de un cortometraje. Confieso que no me apetecía nada estar allí por el esnobismo que contagiaba el tenderete y que hubiera preferido perderme drogándome con la Play, pero en una encalada pared se iluminó media hora con una historia de esbelta belleza, sencilla y humana, una de esas pildoritas que iluminó el día y barrió el polvo de la rutina, esa pildorita de la que hablaba el brillante relato.

tarettoHablo de “Medianeras”, la cinta de Gustavo Taretto, uno de los cortometrajes más premiados de la última década, con más de 40 galardones (entre ellos el prestigioso Clermont Ferrand) . Se trata de un poema amoroso en el que coinciden dos animales devorados por la monotonia y la soledad que encuentran una ventana a la esperanza abriendo la pared desnuda de su habitación y el parpadeante rectángulo del ordenador, para hallarse en el azar. El guión es genial, de una dimensión universal, sin aditivos y ejecutado con una elegancia visual agarrada a imágenes llenas de poesia, encontrando la belleza del plano cotidiano, ensalzando la arquitectura urbana como verso, y con un ritmo diferencia que alimenta una historia genial. Estos ingredientes refuerzan un sabor que en momentos identifico con rasgos de la dulzura infantil de Amelie que te dejan con una sensación tonta de bienestar, de vivir la vida.

Escarbando en internet, encontré que Taretto se formó y trabaja habitualmente junto a Gabriel Vázquez como Director Creativo en la publicidad (ganó el León de Oro del Festival de Cannes) y que tiene estudios de fotografía, lo que no me sorprendió por las caracterísitcas artísticas de su corto. Al adentrarme en su filmografía me sorprendieron dos puntos: la escasa producción (cuatro cortos) y la no presencia de ningún largomentraje dado el elevado talento que ha mostrado.

Su primer trabajo es Las Insoladas, que fue presentado y premiado (también Medianeras) en el Festival de Huesca, luego no llegó a terminar Cien Pesos y su última obra es Hoy no estoy, otra breve y poética expresión del encuentro de dos medias naranjas que se funden en el amor mientras juegan al escondite en un mundo invisible a su extrañeza. Otro poema.

Si teneis un ratito, sentaros y disfrutar…

Medianeras

Hoy no estoy

Las insoladas (fragmentos)

Publicidad (alguno os sonará)

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~ por sraly en 6 julio 2009.

Una respuesta to “Gustavo Taretto”

  1. “La rutina es la medicina más consumida para evitar el miedo al riesgo, es un sedante potentísimo que te deja frito, pero seguro de que nada se va a escapar por la ventanilla.” Joder, que contundencia y que realidad. Sigue así, maestro!!

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