Doble error


Unas entradas más abajo pronuncié mi temor a que el primer caso de muerte por Gripe A en España se quedase en superficiales lecturas y no se remontara hasta el fondo del asunto: la inmoral falta de atención que sufrió Dalilah, una joven embarazada marroquí de 20 años, tras acudir tres veces a Urgencias sin ser atendida.

El reciente fallecimiento de su hijo Rayan, nacido por cesárea con siete meses de gestación antes de la muerte de su madre, ha escrito en letras negras un segundo y más punzante capítulo de un gravísimo fallo médico en el Gregorio Marañón de Madrid. La proyección del caso ha tenido un mayor calado por el precedente de la madre. Los medios han elaborado desde ese día una serie de informaciones alrededor del mortal error de la enfermera que confundió (hay dos tesis sobre le fallo) e inyectó un alimento en vena cuando debía ser introducido por la boca. En las informaciones se ha señalado que los botes de los dos posibles medicamentos nutritivos eran idénticos, al igual que los tubos que se adentran en la incubadora para la alimentación de los bebes. Se señala la falta de experiencia de la enfermera, con dos años de servicio, pero por primera vez en neonatos.

La que más temor me produce es la escalofriante mención que se hace para aclarar el tema y la falta de responsabilidades mayores, ya que, si es verdad que todos los envases y tubitos son iguales, se ha producido un asesinato que se podría haber evitado con un simple protocolo, que está instaurado en otros hospitales, en otras comunidades y es más que general en Europa. Entonces, no solo la mano culpable es la de la enfermera. ¿Se imaginan que vendieran aspirinas idénticas a pastillas de veneno? La comparación parece descomunal, pero el efecto de la muerta ha sido el mismo.

El primer informe oficial sobre el caso realizado por la Consejería de Sanidad de Madrid no se adentra en lo hondo y se queda en la superficie del infortunio de la enfermera, no profundiza en las responsabilidades y en las limitaciones con las que se encuentran en ocasiones los trabajadores de la sanidad española (descentralizada), en la precariedad de sus condiciones, y en las trampas que para el paciente, el votante, crea esta desnutrición de nuestros hospitales y profesionales. Por ejemplo, en España falta 150.000 enfermeros/as.

En este caso me produce asombro la rapidez con la que Mohamed VI, rey de Marruecos, envió un avión real a España para trasladar los restos del niño a la población maternal para recibir sepultura junto a la madre. Un gesto de cortesía con su ciudadanos, de un soberano que está realizando una apertura en un país donde los derechos civiles son intermitentes, pero que me choca al recordar a todos aquellos marroquíes que mueren en el Estrecho y que descansan en el silencio porque su caso no sale en las noticias y el fallo no es de una inexperta enfermera, sino vergüenza de todos.

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~ por sraly en 17 julio 2009.

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