Un chico de Ejea


zapaterCuando abrí esta puerta al mundo pensé que de lo último que querría hablar sería de deporte. Pronto pensé que no podía ser tan reaccionario a la idea de enfrentarne con mi pasado y perfilé una idea que pronto dará la luz. Sin embargo, en temas mundanos no me atrevía a tirar del hilo y hasta hace unos días no comprobé en mi interior la necesidad de hablar sobre deportes. La excepción nació en Ejea y se llama Alberto Zapater. Su salida del Real Zaragoza reafirma la depresión que en mis prioridades procesa el fútbol, ese espectáculo que otrora me hizo vibrar como un chiquillo. La marcha de Alberto me ha dolido como si se fuera un amigo cercano al que no conozco, de un chico que vivía el Zaragoza como yo en sus mejores tiempos, como un sentimiento, una adhesión a algo importante en mi vida, pero que tenía la suerte de defender la camiseta que yo y miles de aragoneses soñarían por ponerse un solo día y que para muchos es un símbolo del compromiso de grupo de una ciudad o un país como Aragón, más allá del circo mercantil y pese a la masiva lista de acusaciones que se pueden vertir sobre el fútbol.

Más que loar a Zapater, por todas sus hazañas deportivas, glosar sus méritos o cargar contra los que le han abierto la puerta de un destierro deportivo obviando valores en extinción por románticos de este mundo del euromillón, quiero citar dos anécdotas que dicen mucho de la sencillez y humanidad de este chico de Ejea que un día cumplió su sueño, mío y el de muchos: jugar en el Real Zaragoza.

Pocas veces me tocaba acudir a la Ciudad Deportiva, pero un veranito, a una semana del inicio de la Liga, me mandaron por soberana imposición de becario precario. No recuerdo ni la razón de la visita, pero sí que, como siempre, la falta de un medio de locomoción me dejó tirado en la tundra de Cadrete. En la salida de vestuarios quedábamos cuatro frikys y un señor de aspecto rudo y palabra fácil. Al enterarse de mi falta locomotora se ofreció a “bajarme” a Zaragoza cuando su sobrino saliera. Pensé que su familiar sería uno de esos cadetes que pronto terminaría de entrenar. Estaba equivocado y lo entendí cuando el señor de provincias me señaló a ese, a Albertico, como el responsable de su espera. Zapater me saludó con la mirada gacha y se subió al 127 de su tío, un Seat rudimentario, poco que ver con los bólidos de sus compañeros, esos que, en el trayecto, describió con la palabra de un aficionado más que como ese compañero que les robaba protagonismo tras ganar unos días antes la Supercopa y con los que trató con la misma humildad pese a ser su capitán en el campo varios años más tarde.

La segunda anécdota que dibuja a Albertico me la contó un amigo que coincidió con él en una cena de una peña zaragocista. Me relató como Alberto en mitad del bistec empezó a recibir a niños que querían su garabato para lucirlo en la camiseta y ser la envidia del patio del recreo al día siguiente. En estas, se acercó un zagal con “otra” camiseta blanca, esa que un verano le habían puesto a Zapater desde la prensa de la capital del reino. El chico de Ejea, al comprobar el sacrilegio en un acto de su equipo, elevó la voz serena ante la criatura y le dijo: “Yo de pequeño también me puse otras camisetas, pero como yo, tú entenderás que hay que defender lo de uno, lo nuestro y lo nuestro es el Real Zaragoza”. No tengo dudas sobre cual sería la camiseta y cual el nombre que ese niño le pediría a su padre nada más llegar a la mesa. Esa simple expresión, nacida de un hombre llano, describe a una persona que no merece que le arrebaten su sueño, el suyo y el de todos. Ánimo Zapa!!

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~ por sraly en 1 agosto 2009.

6 comentarios to “Un chico de Ejea”

  1. Grande y emotivo, tu artículo campeón!! Veo que sigue innata tu capacidad de conmover. Me alegro!!

  2. Me has emocionado con las palabras que le dedicas a mi paisano.
    Gracias por tus palabras.
    He puesto un enlace en mi blog para que lo puedan leer en Ejea.

    • Gracias Maria. Conoci poco a Alberto, pero el poso que me dejo fue especial. Cuando me entere de su marcha deje de ser un poco zaragocista. Aupa Zapater, Aupa Ejea!!

  3. La Banda de Ejea le preparo un homenaje hace pocos días y se recogieron frases de cariño, algunas imágenes de Ejea, un libro muy bonito junto algunos audios y opiniones como la tuya.
    Besotes

    • Muchas gracias, Maria. No se merece otra cosa. Vaya golazo que metió el otro día a la Roma (bello el vídeo que recoges en tu blog). Ayer busqué la camiseta 21 de Zapa en la web del Genoa. No la encontre. Cuando la tengan la compraré y la luciré con orgullo.

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