Pilar Rubio, la imperfecta


La dentada al bocata de york con huevo estuvo a punto de desviarse hacia el duodeno por un comentario de pelotas. La culpable fue una afirmación perpleja de un amigo en mitad de la cena. “El otro día ví a Pilar Rubio y resulta que tiene una tipa detrás que le dice todo lo que tiene que preguntar y a quien. Ya no me gusta”. Que exigencia. Olé. Si es que no importa que la jamona de Torrejón esté que quite el hipo, que te clave los ojillos hasta el fondo del deseo de lujuria, que sus fabricadas curvas mareen hasta a una estatua, que lleve el poderoso pechamen embutido por Oscar Mayer, que encima le vaya el heavy metal y tenga pinta de ser una excelente compañera de “cachis” y sea simpática. Pero le escriben las gracietas y le señalan quien es quien para ganarse los eurillos. Vaya piltrafilla.

pilucaLa contundencia del colega, además de tener que ser delictiva y creérmela menos que los dobles del museo de cera de Madrid, me ha hecho reflexionar sobre lo exigentes que somos con lo que nos rodea y las veces que descartamos algo que señalamos (no digo que lo sea) como un mal detalle, un ligero defecto cuando el resto del total es agradable, como desechamos un producto por un rasguño, un hilo suelto o una pequeña abolladura. No hablo solo de materiales, hablo de personas, como la sociedad aparta a alguien por ser gordo, feo, tener una voz desagradable o le huela el aliento, estar enfermo, ser homosexual, calvo o vestir de forma extravagante, tener una deficiencia mental, usar una silla de ruedas, ser extranjero… Las discriminaciones nacen de la ilusoria idea de la búsqueda de una perfección confeccionada por unos cánones irreales y de la censura, del estúpido miedo, a lo diferente, a lo que no reconocemos como nuestro, como propio, cuando realmente alcanzaremos esa perfección cuando aceptemos nuestras limitaciones y no necesitemos condenar a los otros para encontrar el alivio a nuestra mundanidad.

Mientras espero me consuelo pensando que ni Pilar Rubio se salva de la quema.

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~ por sraly en 28 agosto 2009.

5 comentarios to “Pilar Rubio, la imperfecta”

  1. Es que a veces esos ligeros defectos que llamas hacen imposible que el total sea agradable. Hablo concretamente del mal aliento; anula todo lo demás.
    En lo demás estoy de acuerdo contigo, exageraciones. Exigimos la perfección cuando ni siquiera nosotros nos acercamos ni de lejos; y además andamos mal enfocados.

    La entrada anterior, preciosa.

    Saludos.

    • Una forma de verlo, sí… Gracias por los cumplidos. Seguiremos buscando la perfección desde todos mis defectos (cada día encuentro uno nuevo y soy feliz). Besos, reina

  2. Yo también la vi una vez. Pero no vi a nadie que le dijera lo que tenía que hacer. Repitió la entradilla varias veces, a pesar de que hacía rato que había quedado ya bien. Es todo lo que puedo decir.

  3. Es un alivio. Ahora me vuelve a gustar. Que si no…

  4. Está claro que tu experimento sociológico ha funcionado, bro!

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