Papeles


Antonio había adquirido el hábito en su último año de instituto, cuando ya tenía decidido estudiar periodismo. Quince años después el mismo paquete de cuatro diarios le espera sin tener que abrir la boca a primera hora de la mañana. Julián, el quiosquero de toda la vida, le preparaba su pequeño lote informativo justo antes de actualizar el catálogo de revistas pornográficas que lucían en una discreta estantería. Un diario local, otro deportivo y dos de tirada nacional. En ocasiones ampliaba la nómina o cambiaba una cabecera por otra. En sus años de formación y luego como profesional, siempre le había gustado leer visiones contradictorias, construirse su propia opinión de las cosas y no repetir como un loro los argumentos de un hilo editorial.

Al llegar a su mesa de trabajo, separaba con mimo las páginas sepias de la sección de economía y las recopilaba extendidas en una columna a su mano derecha. Apuraba a escondidas el último cigarrillo antes de empezar su jornada laboral. “¿Qué quiere señora Margarita?”. Los trozos de bonito que despedazaba de un hermoso atún empapaban de sangre la noticia de más despidos masivos en la prensa local.

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~ por sraly en 30 agosto 2009.

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