Mi Granada o guía de esparcimiento bajo La Alhambra


Tengo desgastada una respuesta cuando me preguntan cómo fue mi vida por Madrid. Suelo decir de forma automática: “Estuve perdido en ella hasta que encontré mi Madrid”. Hay tantas ciudades como ojos para verlas, lenguas para saborearlas, pies para recorrerlas, labios para besarlas. En ocasiones te cuesta más hallar tu lugar en una metrópoli y en otras te estrellas con el entusiasmo en la primera callejuela. En las que menos no encuentras el tesoro que andabas buscando y la decepción se encarama a tu recuerdo. Depende de esos sitios y personas que crean momentos felices para construir tu propia ciudad dentro de otra. Granada es de esos parajes en los que su magia te enamora sin remedio al primer segundo, en el que la despedida es amarga y nunca definitiva. En las siguientes líneas desglosaré mi Granada, aquellos garitos, bares, restaurantes, rincones que os invito a descubrir para que me descubrais.

Dice una leyenda que Boabdil capitaneaba su ejército hacia la batalla decisiva contra los Reyes Católicos cuando su lanza fuearco_elvira_004 quebrada al quedarse clavada en el techo del arco Elvira al salir de Granada. El incidente fue recibido como un fario por sus combatientes, que cederían en la lucha el control del último reino musulmán que resistía en la península. Ese majestuoso arco se abre a los pies del Albayzin y da nombre a la calle más bulliciosa y vital de la Alhambra. En la primera curva , embudo defensivo, amanece ‘Al Sur de Granada’, tienda de productos granaínos y andaluces por extensión en la que la degustación es una obligación. En su sótano se camufla en la noche una parada para disfrutar de un buen tinto y un concierto de flamenco joven o de música francesa. Calle Elvira desciende hacia la Plaza Nueva repleta de bares de tapas, sex shops, puestos de shawarmas, punkys con perro, bazares marroquíes. Huyendo por un recoveco de la calle Azacayas e insertado en una placeta interior se esconde el Club Eshavira, local de apretones y madera como pared que se recrea en su ambiente de cueva cargada de humo para juntar en uno el flamenco del Sacromonte y el Jazz universal. Sus actuaciones son celebradas como su leyenda de barra nocturna cargada de fotos de viejas de leyendas del tablao que por allí pasearon su arte. Recuperando la estrecha y maltratada acera de Elvira, cruzada la Cárcel Alta, se adentra en un callejón el Bar Boabdil, garito de tapa obrera que sería uno más si no fuera por su animada camareda (Carolina) que tiene la vitalidad contagiosa y la voz afilada en el agudo, fácilmente identificable en el vídeo.

alhambra-de-noche-1280x768Escalando por la Acera del Darro hacia el imprescindible atardecer del mirador de San Cristóbal, antes de alcanzar el Paseo de los Tristes, uno se adentra por el bello barrio del Albayzin, donde Granada se encala en lo antiguo y se hace más mora y laberíntica. El placer de  perderse en sus estrecheces y merodear  por enredaderas de geranio y  fortificados cármenes, se  entorna en el apladar en  los  restaurantes  que  tienen en el reflejo nocturno de La Alhambra a su mejor plato. Entre la diversidad y teniendo en cuenta el tamaño del monedero, quizá sea El Agua y su apuesta por la fondue uno de los más económicos y recomendables.

Sufriendo el pecado de darle la espalda a Granada, el monte se agujerea en cuevas de zambra y folclore turístico en el Sacromonte. Camino de la Abadia, se asienta en una rambla el anfiteatro del restaurante La Chumbera. La mala acústica del recinto de conciertos se olvida al desnudarse el cristal que da la espalda a los artistas y descubre la iluminación nocturna de la Alhambra como sublime espectáculo.

Plaza de las Pasiegas / Ferminius

Plaza de las Pasiegas / Ferminius

La plaza de Las Pasiegas recibe su nombre de una costumbre de tiempos de hambruna. La carencia obligó a las madres a buscar en el pecho de las fuertes tenderas cántabras, viajantes del valle del Pas, el alimento para sus hijos. En su entorno se encuentran los edificios medievales en un trazado de calles y plazas con multitud de altos en el camino. Recomendable es La Gayedra, restaurante de ambiente ubicado en la calle Tendillas de Santa Paula, con un menú asequible, original y casero de buen precio al mediodía y en la cena, donde os fines de semana se condimenta con actuaciones de drags. Acabado el postre, el café y la copa, no hay que irse muy lejos para situar el Entresuelo, sala social de reuniones, exposiciones y proyecciones y pub escorado a la izquierda. Si la noche se alarga las posibilidades de Granada son múltiples y se acoplan al gusto musical de cada cual. Para bailar hasta desfallecer, encontrareis funky y música negra en el Booga Club, sala de conciertos y jams a primera hora. De aire más rockero están el Who, el Planta Baja, donde también se hacen conciertos, aunque sean La Copera y El Tren, las salas mejor habilitadas para el espectáculo musical de las muchas que hay en esta ciudad.

En planes de entresemana, hay que localizar dos locales divergentes para competir con sus quizs. El Café Piaf es francés hasta el cruasán. Sus tapas tienen la etiqueta del ‘made in France’ y los jueves tienen un concurso con un premio de una ronda gratis. Más bizarro y friky es el Rincón de Michael Landon, anclado en los ochenta en la decoración y espíritu, que organiza un divertido trivial de preguntas nostálgicas. Está situado en el entorno de la Calle San Juan de Dios, muy recomendable para ir de tapeo. Al igual que la zona de la Plaza de Toros, donde los universitarios consiguen el puntito y cenar de paso por cuatro duros. Sitios hay a patadas, pero mi elección se centran en el alboroto del Nido del Buho y los Pescadores.

Como se dice, no son todos los que son ni están todos los que son, pero es una buena aproximación al día y la noche de una ciudad embriagadora. Ahora solo falta que pongais a las personas adecuadas para dejarse callejear por Granada y sus maravillosos rincones.

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~ por sraly en 2 septiembre 2009.

Una respuesta to “Mi Granada o guía de esparcimiento bajo La Alhambra”

  1. Ha faltado algún sitio de chumineo patanero, por ejemplo, el Saint-Germain, los mejores vinos con tapas que se salen del típico bocadillito de lomo-roque,lomo-mayonesa, lomo-queso,bacon-mayonesa… etc Además del Om Koulom o cómo se llamase, tapas morinchis detrás de traductores… ah, y el J&J, música en vivo todos los miércoles, cervezas de todo el mundo, cuenquitos de frutos secos ( mi otra pasión jejeje, camarero, una de avellanas!) en un ambiente de caverna de los que tanto nos gustan!

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