Palma-Palmilla, perdón


Se me cae la cara de vergüenza, pido disculpas. Llevo varias semanas ‘fardando’ de cancha de básket de origen marginal, mola ser de los malos, estar con la chusma, drogadictos, merdellones, ratas, de ir a jugar, que no vivir, a la Palma-Palmilla. En la entrada a Málaga, bajando por el Guadalmedina oculto, a mano derecha, encarando al Ciudad Jardín, están estas dos barriadas que acogieron a la clase trabajadora inmigrante en la expansión de la ciudad tras la década de los 50. Ahora es un lugar de paso poco recomendado, detestado socialmente, pozo de inmigración y cuya publicidad difunde marginalidad, drogodependencia y delincuencia, exclusión. En la propia ciudad se pronuncia su nombre con burla y se enlosan palabras de menosprecio al indicarse el camino de miseria al que está condenada esa zona olvidada y lejana del escaparate del turisteo. La Palma-Palmilla es repudiada por Málaga. No tiene solución. Ellos son los culpables.

Hoy, al terminar el entrenamiento, un compañero me acercó en coche hasta cerca de mi casa en el centro, pero antes dejó a otro chaval en un semáforo en la barriada de La Palmilla. ¿Aquí vives?, pregunté sin poder camuflar un instintivo acento de disculpa. ‘Sí, sí’, respondió en corto sin extenderse al ‘¿pasa algo?’ que se quedó colgado en su lengua y en mi conciencia. Unas semanas atrás, mencionando mi próximo campo de entrenamiento a los amigos de la lejanía, aireé de la red los vídeos de ‘Callejeros’ que documentaron la vida del barrio. Ratas muertas o devorando la comida de los yonkis de otra época, de ahora, que resisten en la calle, la basura como alfombra de empresarios del menudeo, rumba canalla, el salero agitanao pidiendo una ayudita política para dar de comer a los nietos, la postal de inmundicia de la otra cara de nuestras calles. Hoy volví a ver el vídeo y tras la respuesta de mi compañero me dejó de hacer gracia. Comprendí el mensaje letal que Cuatro, canal de Prisa, progresista y socialista hasta que le quitan los billetes del furbol, y de otras cadenas, como la pública (Reporteros) o la también izquierdista La Sexta (Vidas Anónimas) que han copiado el producto por su buena audiencia. Porque el ‘share’ se infla de comprobar que la miseria se desparrama en la acera de enfrente. Ellos ofrecen con estos documentales sociales, camuflados de denuncia, enseñando que hay gente buena, y solo nos entregan la posibilidad de comparecernos de aquellos que viven en barrios por los que no pasaríamos ni de broma sin ir a preguntar a los responsables municipales, autonómicos, nacionales sobre la falta de servicios (limpieza, seguridad, saneamiento, equipamientos, zonas verdes, sanidad., trabajo…) el repudio político a esas barriadas. Pobrecillos, pero algo habrán hecho para estar así. Allí la crisis empezó hace tiempo.

Suerte que hay gente que se preocupa en romper las realidades impuestas con mazazos de verdad, que hay gente que aún piensa y actúa en plural y ve la solución más allá de la ayuda institucional que nunca llega y la dejadez de algunos de sus convecinos, gente que se niega a ser un olvidado en silencio, que lucha por su barrio, por su calle, por su vecino. Descubro en la red la cara B de la Palma-Palmilla, el documental ‘Los Paraos’, producido por Salada Films y musicalizado por mis admirados Ojos de Brujo, que muestra el trabajo que esta asociación vecinal, y concretamente la vida de cuatro de sus mujeres, realiza por el bien común, luchando por sus derechos como ciudadanos. Os invito a contemplar el trailer y reflexionar, reflexionar por lo ciegos que estamos. Yo pido disculpas por olvidarme por un momento de donde vengo, de un barrio del PGO, de la urbanización carnívora del franquismo, que no está tan lejos de la Palma-Palmilla. Como dice Buenafuente, la clase alta es la que tiene cámaras de seguridad, la clase baja es donde van las cámaras de callejeros. Y el resto es clase media. La mierda sigue vendiendo, chicos. Nos tranquiliza al vernos libres en el otro lado. Qué error. No es un mundo ajeno.  Es  nuestro mundo. Tu mundo. Despierta.

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~ por sraly en 8 octubre 2009.

3 comentarios to “Palma-Palmilla, perdón”

  1. plas plas plas

  2. que grande eres¡¡¡

    • Pues tú si que eres grande, grande y guapo…. Si sigues leyendo el blog y llegas a la entrada de ‘El muñeco cofrade’, quizá ya no pienses igual de mi persona. GUAPO!!!!

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