Don Alejandro, la coca es mía


Sé que esta historia solo va a rozar la sensibilidad de aquellos que comparten mi gusto por la mitomanía y que puede sonar a una auténtica estupidez a todos los que vivan en sentimientos ajenos a esta admiración.

Estaba yo a la vera de un partido de baloncesto, en primera fila, sentado en esas banquetas de plastico blanco piscinero tan socorridas para una cena de verano como para sentar a la prensa en un acto deportivo, cuando noté la presencia de una figura desgarbada, poca cosica que dirían en el pueblo, doblándose a mi espalda. Me volví y el corazón me pegó un brinco. A mi chepa se ubicaba Don Alejandro, Aíto García Reneses, el mejor entrenador español de las últimas décadas (no digo el mejor de todos los tiempos por respeto a Díaz Miguel y Ferrandiz). Como buen mitómano, estar cerca de una de las personas más admirables en este mundillo que es mi afición, sentir cercana su humanidad alejada de la iconografía de mis recuerdos, aceleró mi ritmo cardiaco y, rápidamente, ordené al cuerpo actuar con estricta naturalidad, no alargar el sobresalto con el ridículo. Evidentemente seguí el partido con un ojo puesto en la pista y otro girado con cautela hacia la posición trasera de Aíto. Afinaba el tímpano como rádar que detectara sus comentarios y percibir parte de su sabiduría. 

Llegó el descanso y no quise caer en la tentación, en la bajeza, de solicitarle como buen lacayo una foto con el señor. Tenía mi dignidad o eso quería hacer pensar, aunque me moría de las ganas como un chiquillo. Tomé el camino de los toriles, en este caso, una habitación habilitada para el consumo gratuito de bebidas y pinchitos. En mi trayecto observo que Aíto está algo adelantado, le sigo como tal cosa, y llegó al avituallamiento. Al girarme a la mesa de bebidas alargo la mano para tomar una coca cola y mi brazo se cruza con el de otro sediento. ‘Uy, perdona, cógela tú’, me responde mi competidor con un acento catalanizado. Alzo el cuello como una tortuga para mirarlo y atestiguó que el tono de voz congenia con la cara que esperaba. Era Aíto. Le mangué la cafeina. Que falta de respeto.

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~ por sraly en 24 octubre 2009.

4 comentarios to “Don Alejandro, la coca es mía”

  1. Aíto es dios!!Yo no tengo pudor en decirlo, el MEJOR entrenador español de la historia. Qué envidia!!! Y escuchaste alguna de sus lecciones?Cuenta, cuenta…

    P.D. No sabía que Aíto entrenara a los Raptors… 😉

    • ¿Quién eres?, porque firmas con ‘mi firma’…
      Escuche una de Aíto muy buena. Mete un triple un chaval y le pregunta a Quim Costa, quién ha sido? Pues ha ese que has hecho debutar hace tres dias en ACB, me dieron ganas de decirle. Estaria pendiente del burro Fenicio, que como todos sabemos es el primer hincha de los Raptors.

  2. Ups!No sé por qué extraña razón estaba conectado en mi ordenador tu cuenta… Joq…qué empanada, no reconoce ni a quién hace debutar. jajajajaja.

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