Muros


La charla con él fluye con tanta facilidad que hasta las estrellas se asoman en el cielo para compartir su curiosidad en las noches. Es la esencia de la amistad, poder ser libre de la dictadura del reloj y marchar por la vida viviendo. Recuerdo la larga madrugada, en Adeje, en la que me contó cómo pasó esa noche en la que el muro cayó. Vivía en la RFA, en el Oeste, y durante horas se acurrucó cerca de la radio estremecido por la suerte de su hermano mayor, policia en las fronteras de Berlín. ‘Estar preparados para cualquier cosa. Cargar las armas’, me confió la historia de la que poco se enteraron en una cena familiar. Tenían motivos para la felicidad completa. La salud del primogénito, que no tuvo que disparar ninguna bala, y la reunificación de las dos Alemanias. Después desenrolló de la lengua nostalgias de encuentros fortuitos que se dieron en las siguientes semanas. Llevaba en el maletero de su coche botellas de vino o champán que descorchaba cuando hallaba un vecino del Este. Fueron meses de fiesta que fueron tornándose en un desengaño silencioso.

Hoy se celebra el 20 aniversario de la Caída del Muro de Berlín y el mundo se congratula por la efeméride. La pared tan solo es un atractivo turístico más de la capital de Alemania, donde los hay que recuerdan con cariño los tiempos de la RDA y los que suspiran por el retraso económico que conllevó la fusión (y modernización a costa de más impuestos) con el pesado remolque de los antiguos comunistas. La celebración subraya la desaparición de un viejo régimen achacoso, lleno de demencias y un Alzheimer que había devastado sus idealismos de adolescencia por un orden aniquilador de las libertades. Parece que hay que montar una fiesta por su muerte, que dejó vía libre a la expansión globalizada del sistema capitalista, del libre mercado y de las democracias occidentales. Todos esos conceptos juntos nos han llevado en dos décadas al desengaño absoluto, a la crisis financiera, al entierro de los valores, a la unificación de los discursos políticos, a la dictadura del consumismo y la tecnología frente a la decadencia de la tierra, a la precariedad laboral, al crecimiento de las desigualdades, al clasismo más voraz… No hay una segunda vía, solo una extensión absoluta de las desigualdades en todas las direcciones imaginables (de abajo a arriba, del Norte al Sur, del blanco al negro…). No justifico la existencia de un sistema obsoleto y absolutista que se quedó aplastado bajo el Muro de Berlín, condenado a la perdición por su enquistamiento y el de sus gobernantes y que planteaba una realidad unitaria en libertad, derechos y deberes para el hombre basándose en su bondad, el gran error del comunismo, pero sí abomino del mundo en el que vivimos. que no me parece mucho mejor a ese que se los llevaron esos Vientos del Cambio.

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La infamia en Ceuta y Melilla

Ahora celebramos la Caída del Muro, celebramos la pérdida de ese otro mundo, cuando no somos conscientes de que a nuestro alrededor hay miles de muros que nos avergüenzan, muros físicos como el que impide que los inmigrantes africanos crucen la frontera de nuestra riqueza en Ceuta y Melilla, muros de lamentos como con el que los judíos han recrudecido los efecto del holocausto palestino con el beneplácito de la ONU, los muros con los que USA quiere impedir que los mejicanos, hondureños, guatemaltecos o salvadoreños alcancen su sueño americano, ‘the way of life’. O aquel que impide a los hermanos coreanos abrazarse como los alemanes, el que India construye contra Bangladesh por el miedo terrorista o el de nuestro aliado saudita eleva ante el Yemen como el burka que impera dentro de sus fronteras. La bella periodista española Marta del Vado recibió este año el Premio Nuevo Periodismo por su reportaje de radio ‘Los Muros del Mundo’, un trabajo de denuncia y documentación sobre estas barreras físicas que nos separan y que solo son la representación de todos los muros reales que imperan en el mundo: la codicia, la intolerancia, la soberbia, le odio, el racismo, el fanatismo, el clasismo, el miedo… los ladrillos de este muro que nos separa y de los que todos formamos parte.

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~ por sraly en 9 noviembre 2009.

2 comentarios to “Muros”

  1. Cuánta razón. Qué suerte tenemos de que el capitalismo ganara al comunismo, este mundo sí que funciona!! Todavía quedan muchos muros que derribar. Y, como dice Pink Floyd, somos un ladrillo más del muro. We don’t need no education…

    • Esta pimienta que tú tienes es rojuuuuuuuuuuuuuuna. Ten cuidao o te vayas a meter en el Comité y termines mandando a los becarios a picar a Siberia

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