El Lobo y el torero


Una de las cosas buenas que tiene no trabajar hasta la medianoche es que puedes encontrar a gente que habla con criterio sin necesidad de llegar al quinto cubata. Esta semana he sido oyente de dos oradores con las ideas claritas como un torrente en Ordesa, de esos que se abren en canal la oreja y te clavan un dardo de razón en mitad del tímpano para que la onda expansiva te retuerza la conciencia. Cada uno en su universo y cada cual compartiendo espacios comunes gracias a un lenguaje disidente y utilizando la palabra y las imágenes como argumento para enseñarnos un mundo desgarrador, real o ficticio. Hablo del periodista Ramón Lobo, corresponsal de guerra habitual de El País, y Agustín Díaz Yanes, director de cine.

A Lobo lo palpé en una reunión de reporteros. A su lado se sentó Bernardo Pérez, fotoperiodista de El País, de discurso menos fluído e igualmente sincero e impactante. A su rueda de reconocimiento al periodismo actual asistieron sobre todo aprendices de este oficio, carne de becario y teletipo, alimento para eso de lo que Lobo claudica. Él forma parte de una élite, de esos reporteros a la antigua que tienen los huevos pelados en horizontes lejanos, en países cubiertos de polvo y donde llueve plomo, que tragan la carne fresca con sus propios ojos esas tragedias que nosotros consumimos masticadas por la tele. Escriben de puta madre y beben rápido. Como dijo Lobo, han vivido muchas vidas y llevan a cuestas muchos fantasmas. Desde esa experiencia profesional y vital destripó esa asignatura que daban en su teoría en las facultades y que en la práctica abastece de desilusiones las colas del paro: la empresa periodística. Lobo abomina esa visión de teletipo y declaración institución, de rueda de prensa sin preguntas, servil hacia el bando que filtra, unidireccional, él prefiere contar historias, no enlazar testimonios dictados por una pantalla que ni siente ni padece, prefiere ir a los sitios donde ya no se va porque es muy caro que quedarse colgado en la dictadura de las agencias y redactar gris sobre gris. “Puedes saber lo aburrido que es un periódico contando las corbatas que aparecen en sus fotografías”, citó a un compañero para describir el estado catatónico de la prensa actual. Recordó historias de muerte y vergüenza en Sarajevo, Sierra Leona, Irak o Afganisán, soltó fuego contra las ONGs que mucho recaudan para enredarlo en su burocracia, contra las mentiras de un gobierno como el español, el sexto que más armas vende con mucho talante, o esas cortinas de humo, esos Grandes Hermanos que camuflan los dolores de aquellos cuyos gritos ensordece nuestro bienestar y cuyas muertes se entierran en los breves de páginas pares. Lanzó sus dardos más afilados contra la precariedad de los medios y el nefasto consumo de televisión y de todo, que ha apaciguado lo que deberían ser mentes libres, hombre pensantes, en simples consumidores sin capacidad de protesta. Enumeró argumentos sólidos para desarmar nuestro estilo de vida occidental cimentado en el sufrimiento de muchos a los que negamos nuestro auxilio o cerramos nuestras fronteras, ensalzó el valor olvidado de las pequeñas cosas que nosotros hemos olvidado y que recuperas en las situaciones más extremas: esa necesidad de cantar en una ducha larga que aprendió de su traductora en Sarajevo. Lobo dio lecciones de periodismo (contar historias, quizá todo no está perdido, amigos) y de vida (anécdotas vitales como la niña que no pudo salvar en Sierra Leona junto a Gervasio Sánchez o aquellos hermanos a los que ayudó en Mozambique, creo que era Mozambique). Lobo declaró su independencia en su dependencia a seguir contando las historias de aquellos que no llevan corbatas. Si os interesa, su blog es de las cosas más interesantes que se pueden leer con el café de la mañana y la conciencia abierta de par en par.

Elena Anaya, jarl!!!

La segunda ración de realidad estampada en la boca de un señor con electricidad en la lengua. Y eso que no lo besé. Ni hizo falta. Asistí al visionado de ‘Solo quiero caminar’, el último largometraje de Agustín Díaz Yanes que creo fue poco ponderado con magistrales actuaciones de Ariadna Gil, José María Yazpik y Diego Luna, y al coloquio en el que luego repartió enunciados potentes contra la situación actual del cine español. El director de Alatriste se preguntó por qué esta película, la más cara de España hasta el mes pasado (Spanish Movie y Planeta 51), no ha sido emitida por Telecinco, la cadena que se involucró en su producción, añorando el peso de la industria y el valor de sus profesionales en Francia, el ‘paraíso’ del cine. Tano dejó claro su disgusto por la falta de apoyos y por el basurero al que se ha dirigido la cultura audiovisual española con la jefatura de las televisiones, cuyos directivos ‘están convencidos que el 70% de los españoles son tontos‘, algo que al gobierno se la trae al pairo. Él, director de películas complejas y con la mente en hacer Madrid Sur, un guión de tintes futuristas ambientado en el Siglo XXIII, se desvincula del monocromático panorama de la cartelera nacional, donde impera un cine de autor que le aburre soberanamente, y se deja de lado los géneros, como el negro, que él cultiva, y pese a que en nuestro país residen parte de los mejores directores de terror, por ejemplo. Díaz Yanes, historiador y amante de los toros, se disculpó por su vageza para hacer escenas de sexo y acortar su inclusión a felaciones. Alguna cosa se me quedará en mi memoria de pez, pero la charla estuvo estupenda y recomendable, pero no el final de su película, con Paco de Lucía mostrando su virtuosismo con esa espléndida canción que dio título a la cinta.

P.D: Comprobareis que la foto que ilustra esta entrada es de Elena Anaya, que no aparece citada, pero que asistió como un floredo al bis a bis que mantuvo Díaz Yanes con el auditorio del Teatro Alameda de Málaga. La chica, una de mis preferidas por belleza, vino teñida de rubio por órdenes de Medem y más seca (por físico y pocas palabras) que una pasa de Cómpeta. Guapa es un rato, pero yo le invitaría a un buen ternasco para que recobra esa belleza desbordante.

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~ por sraly en 3 diciembre 2009.

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