Carta de un secuestrado


Me han dado este trozo de papel y un lápiz para que escriba una última carta, para que me despida. Me dan cinco minutos. Tengo miedo. Casi no se ve y solo esta vela me da un poco de visibilidad. El sótano es frío, hace mucha humedad. No sé cuantos días puedo llevar aquí. Tengo todos los huesos entumecidos. Me pica la barba. Apenas tengo espacio para levantarme y dar un par de pasos para no quedarme completamente congelado. No sé que escribir. Espero que sus amenazas no sean ciertas y alguien haga algo por mí allí fuera. No entiendo por qué lo hacen. Tantos años juntos, recorriendo el mundo, y ahora ésto. Dicen que están hartos de ser explotados, de las largas jornadas de viaje, de la pesada carga que les hago llevar. Son injustos. Pienso en mi mujer. Su imagen se aparece en mitad de la oscuridad y me da calor. Oigo pasos. Creo que uno de ellos viene. La puerta se abre. Se enciende una linterna. Solo veo una cuerda. Creo que lleva una hacha. Tengo miedo. Rudolph me dice que no puedo escribir más. Os quiero.

Papa Noel, descuartizado en la calle Ollerías (Málaga)

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~ por sraly en 26 diciembre 2009.

Una respuesta to “Carta de un secuestrado”

  1. Es que este hombre está ya muy viejo y con mucho reúma para ir dando tumbos por ahí! Ya verás como a los reyes no los secuestran : que son tres y a ver quién se atreve a subirse al camello para pillarlos! Vivan los REYES MAGOS!

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