El magnate mangante


Cuando trabajas en un periódico convives con la pesadilla constante del fallo público. Si la cagas, ahí tienes a miles de ojos capaces de señalarte con el dedo y tildarte de idiota. Puedes revisar el texto mil veces que al día siguiente, en el primer vistazo, ‘¡zasca!, en toda la boca’, ahí te encuentras una errata más grande que el Everest con tacones. Personalmente me daba mucha vergüenza cuando encontraba un garbanzo en mis textos, un fallo ortográfico que me condenaba a la más profundad subnormalidad o una cifra descarriada. Recuerdo en una ocasión que recibí la llamada de un altísimo dirigente del club más potente de la ciudad tras publicar en un reportaje todos los datos económicos (deficitarios) de la sociedad en la temporada. El dirigente, un ratoncito de despachos, intentó cuestionar la validez de todas mis cifras y letras, pero frente a mi mesa tenía el memorandum con todos los detalles para interpelarle y responder a todos su sataques como si fuera un catedrático de Empresariales. Al colgar el teléfono me sentía ganador y repasé el texto para relamer mi triunfo. Entonces comprobé que una cifra, que el millonario no había citado, tenía tres ceros de más y había convertido un fichaje de un chaval de la cantera en la incorporación más cara del club en toda su historia. 

Hay en ocasiones que las erratas parecen hechas con la mayor de las intenciones y con un sentido de burla machacón, como la que aparece hoy rectificada en El País acerca de Flavio Briatore (amiguísimo de Alejandro Agag, el cuñadísimo de Aznar). Cabe el derecho a la duda y pensar que el dedo se desplazó malicioso por el teclado y que la gamberrada del azar se disfrazó ante los ojos de los filtros del redactor, del jefe de sección y del redactor jefe. Hoy he encontrado en El País una de esas ‘cagadas’ que alcanzan la carcajada si eres lector y que me provocarían un auténtico terremoto si fuera yo el autor de la errata, en el caso que no fuera hecha a mala leche. Aquí os dejo la corrección y el enlace.

En el artículo publicado el miércoles en la sección de Deportes titulado “Briatore gana la batalla a la FIA” se produjo un error de edición y en la frase que decía “y levantó la condena indefinida que pesaba sobre el mangante italiano…” debía decir “sobre el magnate italiano”.

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~ por sraly en 7 enero 2010.

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