Un niño especial


Siempre supe que no era como los demás niños. Era especial. Diferente. Quise negarlo al principio, no ver las cosas que hacía, cómo se vestía, cómo se peinaba, siempre con vestidos largos, con melenas atusadas, con sus andares sigilosos. Sus profesores me habían comentado que no jugaba con el resto de los niños, que no corría por el patio ni se ensuciaba chapoteando en los charcos y que normalmente estaba solo, incomprendido y discriminado por sus compañeros. Sé que su padre sospechaba, pero que no quería darse cuenta, que prefería seguir obviando que nunca quería ayudarle en el taller o que se aburría en las largas jornadas de pesca. Me costó mucho tiempo asumir la realidad, que mi niño pequeño, aquel que llenó de luz nuestra vida en una noche de invierno, no iba a ser un hombre cualquiera, con su mujer y sus hijos. Reuní las fuerzas suficientes para preguntarle directamente, para abrirle la puerta de mi corazón, para que no tuviera miedo a ser lo que era, sin escondites… pero él, siempre tan listo, se adelantó y dio el paso el solo.

–Mamá, María, ya sabes cómo soy. Soy diferente. Soy el hijo de Dios.

Anuncios

~ por sraly en 4 febrero 2010.

Una respuesta to “Un niño especial”

  1. Otra visión de la historia de este niño que algunos opinan trata sobre la inseminacion artificial con métodos más rudimentarios o divinos según las creencias de cada uno.
    (Aunque lo de sin mujer e hijos está en entredicho)
    Salut

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: