Emilio Ruiz del Río, el último ilusionista


Hace unos días limpié la pantalla del ordenador para escribir unas líneas sobre Emilio Ruiz del Río. Había leído como Álex de la Iglesia había desmantelado una calle de Madrid para recrear el atentado de Carrero Blanco en su próxima película y recordé cómo la magia del cine puede proporcionarnos recuerdos de acontecimientos históricos que nunca fueron captados por una cámara, pero que en nuestros recuerdos son reales por recreaciones que asumimos como una verdad absoluta. Ese salto de Carrero es uno de los ejemplos más latentes en la reciente historia de España. Nadie estaba allí para grabar cómo el coche se elevaba con la potencia de la explisión y saltaba al patio interior de un edificio, pero seguro que a todos los que leeis estas líneas os viene a la imagen la macabra escena. Eso se lo debemos a Emilio Ruiz del Río, que construyó nuestros recuerdos en ‘Operación Ogro’.

Este miércoles por la noche rtve (creo que La 2) emitirá ‘El último truco’. Os lo recomiendo. Es más. Os obligo a verla. Es un documental que proyecta la película de la vida de Emilio Ruiz del Río, un artesano de la fantasía, del cine. Fue uno de esos desconocidos nombres que lo han sido casi todo en su profesión y que su reconocimiento se ha recluído en su mundo, pese a que su arte lo hemos disfrutado todos. Decorador, maquetista, pintor, director artístico, generador de efectos especiales, Emilio fue un humilde currante que fue utilizó su imaginación y su maestría manual para engañar a los ojos de varias generaciones que cayeron en el engaño de sus efectos visuales. Él fue, por ejemplo, quién pensó en colocar las maquetas de las batallas navales en una piscina dentro del mar, para que las olas fueran reales y dar verosimilitud a la escena. Durante más de medio siglo se labró un prestigio que le llevó a saltar las fronteras del cine español y alcanzar la fama en Italia y luego Hollywood y firmar obras maestras que todos aplaudimos sin saber que la mano de un madrileño, hijo de perdedores de la guerra, ideó los trucos que hicieron reales las imágenes imposibles. Ruiz del Río apareció en los créditos de clásicos como Lawrence de Arabia, Doctor Zhivago, Dune, Cleopatra, Patton, La Caída del Imperio Romano, Conan, Espartaco o el Laberinto del Fauno, por citar algunos de sus trabajos y quedarnos muy cortos para enunciar su enorme labor. Ganador de tres Goyas (uno con Acción Mutante, precisamente con Álex de la Iglesia), falleció justo después de que Sigfrid Monleón (director de El cónsul de Sodoma, la biografía recien estrenada de Jaime Gil de Biedma), terminara el rodaje de este documental que nos muestra su personalidad, su obra y la belleza de una profesión herida de muerte por el ordenador. El último de su especie.

La ficción hecha historia

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~ por sraly en 8 febrero 2010.

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