Los gitanos de Málaga


En mi reciente visita norteña un individuo amigo me preguntó si los gitanos de Andalucía eran diferentes a los de Aragón. Me quedé torcido al escucharla. Para responder a tal pregunta es necesario un estudio sociológico de la definición de ‘gitano andaluz’, con todos sus componentes peyorativos subyacentes, para un norteño. El ‘gitaneo’, el ‘aflamencamiento’ social, en el cerebelo del norteño base, es algo impropio de su territorio, algo ajeno, una anécdota, mientras que se ve como algo generalizado cuando la flecha apunta al Sur.

¿El típico andaluz?

Más o menos ‘gitano’ es sinónimo de ‘andaluz’ para muchos habitantes de las ‘montañas’. Repito, con todos los elementos negativos que persiguen a la comunidad gitana y que son, llanamente, racismo. Con un miembro en cada hemisferio, puedo percibir los curiosos estereotipos en los que caen a ambos lados de Despeñaperros cuando se refieren a los otros. Por ejemplo, en el Sur, yo siempre tendré acento fino y, si alguien tiene la curiosidad de jugar a identificar mi origen, la mayoria dirán que soy ‘vasco’, porque hablo como los ‘vascos’. Anda, la hostia. Por otro lado, para mucha gente de Arriba, si les presentara a alguno de mis amigos de abajo, lo considerarán como un ‘gitano’, pero de esos diferentes a los de Aragón, cuando, realmente, mi amigo tiene la misma mala imagen de la comunidad calé. Luchar contra estas visiones cerradas, algunas más malignas que otras y que no quería comparar en mi anterior ejemplo, debería ser una causa común de todos. Simplificar todo en una mirada distorsionada o colocar solo un adjetivo a un término para reforzar su negatividad y su oposición a ‘lo nuestro’, cuando todos estamos compuestos de innumerables diferencias en nuestra igualdad, es uno de los mayores errores a los que jugamos constantemente para no ‘liar’ nuestra existencia y tener temas de conversaciones en esta confrontación, aunque sean ridículos. Lo peor es que hasta entidades públicas pretendan afianzar estas visiones erróneas y simplistas de cada grupo (vean Canal Sur).

Pero eso no evita que exista unas realidades concretas de cada lugar que, normalmente, no reconoces hasta que no te sitúas con dos pies sobre ese suelo antes desconocido. El conocimiento propio es la mejor manera de destruir la ingenuidad de los estereotipos adheridos por otros. Os quiero poner un ejemplo, muy tonto, pero cómico: un monólogo de Dani Rovira, un chico malagueño que, curiosamente, es del mismo barrio que mi hombre José, el protagonista de mi anterior post. El inicio del monólogo, en el programa de Buenafuente, me parece una visión muy acercada de lo que es el ‘malagueño’, pero cuya gracia solo tiene un total entendimiento si no eres de aquí o conoces Málaga o a los malagueños. Supongo que es lo mismo que, recordando otro post, escuchar a Labordeta y ser aragonés.

Si no lo podeis ver es culpa de youtube, pero podeis verlo en este enlace (aqui)

Anuncios

~ por sraly en 16 abril 2010.

2 comentarios to “Los gitanos de Málaga”

  1. ¡Qué bien escribes! (L)

  2. Gracias guapo.
    Mañana te mando las afotos, por cierto.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: