Ye sui francaise

•9 Febrero 2010 • 3 comentarios

Mi  novia habla perfectamente francés, es más, da clases en un instituto. Como a un ratoncillo, le encantan los quesos y el vino tinto. Devora libros de autores francófonos y suele comprar en FNAC. No le gusta el fútbol ni te diría la delantera del Paris Saint Germain. El otro día fuimos a ver La noche americana y no reconoció a Truffaut.

Tengo un amigo que vive en Granada, pero antes lo hizo en Toledo y París. Ahora se quiere presentar a la oposición para ser maestro de francés y trasladarse definitivamente a Andalucía. Hace una quiché maravillosa. Seguía diariamente Fama y se cabreó cuando el concurso lo ganó Jonathan, el italiano chulo.

Tengo una amiga a la que conocí en la facultad que aún me aguanta. Tiene una niña preciosa que se llama Cloe. Eligió este nombre para que los dos lados de la familia, una francesa y otra española, pudieran pronunciarlo sin problemas. Acaba de dejar su trabajo para prepararse otra oposición. Quizá en un futuro se traslade a Francia.

Cuando hablaba con Jerome mi novia me tenía que traducir su francés a mi español. Siempre llevaba una camiseta de los ‘blue’ con el 14 de Henry pegado a la espalda. Era católico y todos los domingos iba a misa a la iglesia que regentaba la misma orden belga que la construyó hace veinte años.

Mi hermana suele descansar todos los fines de semana en una pequeña casa que tiene en el Pirineo. Le encanta el pato. Utiliza el francés en su trabajo para tratar con inmigrantes, en reuniones o en viajes que tiene que realizar por su trabajo a organismos europeos. Si conociera a mi amigo de Granada le encantarían sus quichés.

Nico Sarkozy investiga si Henry es francés al cien por cien o, al menos, igual menos que él

Nicolas Sarkozy es el presidente de la República Francesa. Su padre era un aristócrata hungaro que huyó de los soviéticos que expropiaron sus tierras y su madre era de una familia judía sefardita (expulsados de España). Sarkozy está casado con la italiana Carla Bruni y anteriormente con Cecilia Ciganer-Albeniz, de antepasados moldavos y biznieta del compositor español Isaac Albéniz y prima segunda de Alberto Ruiz Gallardón. Sarkozy era Ministro del Interior en 2005 cuando se produjeron los disturbios en las barriadas de París tras la muerte de dos jóvenes musulmanes en manos de la policía francesa. El conflicto se extendió por todo el estado y en Europa. Sarkozy llamó ‘escoria’ a los manifestantes. Al año siguiente, Francia perdió frente a Italia la final de la Copa del Mundo. En ese partido, el del cabezado de Zinedine Zidane, el mejor jugador francés de la historia de padres argelinos, de los 14 ‘franceses’ que saltaron al campo, once tenían sangre africana o antillana y el seleccionador, Raymond Domenech, es hijo de exiliados catalanes por la Guerra Civil Española. No pasaron 12 meses desde ese partido cuando Sarkozy fue proclamado Presidente de la República Francesa.

El Gobierno de Sarkozy ha anunciado una serie de medidas para fortalecer el ‘orgullo francés’, dando vigor a las señas de identidad del país en centros de enseñanza, y ha elaborado una especie de contrato para aquellos inmigrantes que quieran hacerse ‘franceses’, que consta de la necesidad de controlar el idioma y conocer y respetar los derechos y leyes regentes en el estado francés. La propuesta llega después de un largo periodo de exposición pública y antes de la elecciones regionales de marzo. Esta iniciativa ha sido tildada de racista por un sector de los actores sociales. De todos mis amigos/familiares presentados al principio de esta entrada, solo uno podría considerarse francés según esta iniciativa gubernamental de un país que pretende cerrar las puertas a aquellos, como muy bien sabe Sarkozy, que lo elevaron tras la destrucción de la guerra con o sin su permiso. Porque a Jerome y todos los africanos a los que impusieron un idioma, una cultura y una religión que no era la suya, no les piden un contrato de ‘francesidad’ cuando les explotan en su propia tierra.

Emilio Ruiz del Río, el último ilusionista

•8 Febrero 2010 • Dejar un comentario

Hace unos días limpié la pantalla del ordenador para escribir unas líneas sobre Emilio Ruiz del Río. Había leído como Álex de la Iglesia había desmantelado una calle de Madrid para recrear el atentado de Carrero Blanco en su próxima película y recordé cómo la magia del cine puede proporcionarnos recuerdos de acontecimientos históricos que nunca fueron captados por una cámara, pero que en nuestros recuerdos son reales por recreaciones que asumimos como una verdad absoluta. Ese salto de Carrero es uno de los ejemplos más latentes en la reciente historia de España. Nadie estaba allí para grabar cómo el coche se elevaba con la potencia de la explisión y saltaba al patio interior de un edificio, pero seguro que a todos los que leeis estas líneas os viene a la imagen la macabra escena. Eso se lo debemos a Emilio Ruiz del Río, que construyó nuestros recuerdos en ‘Operación Ogro’.

Este miércoles por la noche rtve (creo que La 2) emitirá ‘El último truco’. Os lo recomiendo. Es más. Os obligo a verla. Es un documental que proyecta la película de la vida de Emilio Ruiz del Río, un artesano de la fantasía, del cine. Fue uno de esos desconocidos nombres que lo han sido casi todo en su profesión y que su reconocimiento se ha recluído en su mundo, pese a que su arte lo hemos disfrutado todos. Decorador, maquetista, pintor, director artístico, generador de efectos especiales, Emilio fue un humilde currante que fue utilizó su imaginación y su maestría manual para engañar a los ojos de varias generaciones que cayeron en el engaño de sus efectos visuales. Él fue, por ejemplo, quién pensó en colocar las maquetas de las batallas navales en una piscina dentro del mar, para que las olas fueran reales y dar verosimilitud a la escena. Durante más de medio siglo se labró un prestigio que le llevó a saltar las fronteras del cine español y alcanzar la fama en Italia y luego Hollywood y firmar obras maestras que todos aplaudimos sin saber que la mano de un madrileño, hijo de perdedores de la guerra, ideó los trucos que hicieron reales las imágenes imposibles. Ruiz del Río apareció en los créditos de clásicos como Lawrence de Arabia, Doctor Zhivago, Dune, Cleopatra, Patton, La Caída del Imperio Romano, Conan, Espartaco o el Laberinto del Fauno, por citar algunos de sus trabajos y quedarnos muy cortos para enunciar su enorme labor. Ganador de tres Goyas (uno con Acción Mutante, precisamente con Álex de la Iglesia), falleció justo después de que Sigfrid Monleón (director de El cónsul de Sodoma, la biografía recien estrenada de Jaime Gil de Biedma), terminara el rodaje de este documental que nos muestra su personalidad, su obra y la belleza de una profesión herida de muerte por el ordenador. El último de su especie.

La ficción hecha historia

Un niño especial

•4 Febrero 2010 • 1 comentario

Siempre supe que no era como los demás niños. Era especial. Diferente. Quise negarlo al principio, no ver las cosas que hacía, cómo se vestía, cómo se peinaba, siempre con vestidos largos, con melenas atusadas, con sus andares sigilosos. Sus profesores me habían comentado que no jugaba con el resto de los niños, que no corría por el patio ni se ensuciaba chapoteando en los charcos y que normalmente estaba solo, incomprendido y discriminado por sus compañeros. Sé que su padre sospechaba, pero que no quería darse cuenta, que prefería seguir obviando que nunca quería ayudarle en el taller o que se aburría en las largas jornadas de pesca. Me costó mucho tiempo asumir la realidad, que mi niño pequeño, aquel que llenó de luz nuestra vida en una noche de invierno, no iba a ser un hombre cualquiera, con su mujer y sus hijos. Reuní las fuerzas suficientes para preguntarle directamente, para abrirle la puerta de mi corazón, para que no tuviera miedo a ser lo que era, sin escondites… pero él, siempre tan listo, se adelantó y dio el paso el solo.

–Mamá, María, ya sabes cómo soy. Soy diferente. Soy el hijo de Dios.

Nuevas medidas laborales

•1 Febrero 2010 • 2 comentarios

Tras anunciar la intención de subir la jubilación hasta los 67 años, el Gobierno está trabajando en la elaboración de nuevas medidas progresistas para acabar con la jodida crisis.

–Los trabajadores recibirán cómodos barracones de madera adosados a las fábricas para ahorrar a las familias el gasto de transporte. Como a todos nos gusta el fútbol; 11 niños por habitación. A cagar al campo.

–Dado que en la televisión no dan nada interesante hasta las 22.00, la jornada laboral se alarga hasta las 14 horas diarias, para evitar perder el tiempo delante de la caja tonta. Se permitirá una paradita a medio día para saber qué le ha pasado a la Belén Esteban y al Cristiano Ronaldo.

– La seguridad social se suspende. Que te quedas en el paro, pues a casa de tus padres, que ya me dirás quién te mando salir de allí. ¿No ves Generación ni-ni? Y la jubilación, ¿para qué? Si con el cambio climático nos quedan cuatro días.

–Se presenta el juego para la Wii Work for me, little bastard. Nuestros jovenzuelos se podrán divertirse y pasar los niveles del videogame: rasca, rasca el tubito con esos deditos, soy minero barrenero, la industria textil, una guardería infantil… No es necesario ni que te compres la consola, solo con que te imagines que lleves el mando y fiches a las 5 de la mañana.

–No habrá cambios en los sindicatos: el tonto del lugar seguirá dirigiendo el comité, para que sea al único que no puedan echar.

–Prohibida la película Tiempos Modernos. En su lugar se proyectará Gran Hermano CCCLXVII. 

–Se retrasaran los relojes hasta el 25 de brumario de 1984, para estar más acorde con los tiempos que corren. Los fabricantes de pana y monóculos, los ácratas y las liendres, se frotan las manos.

–Se suprimen todos los derechos del trabajador, menos la Libertad al autodespido precario y al suicidio. Por favor, mirar hacia abajo cuando uno se tire del balcón, no vaya a ser que pase alguién que merezca la pena por la calle.

–Se permite el contrato temporal de cinco segundos. Lo suficiente para que al jefe se quite el mono de darle una patada en los huevos a un plebeyo.

–La esclavitud sigue abolida. No va a ser todo malo, hombre. No la necesitamos todavía. Que para eso existe la inmigración ilegal.

–El ERE será el deporte nacional.

–Los salarios se rebajan para estimular el ahorro de gastos. Hay que ser prácticos. Mientras menos tengas, menos te robarán los bancos.

–El derecho a manifestarse se canjea por el del botellón, mucho más útil y deseado. 

–Para el tonto del pueblo. Lo de Socialista era una broma, un sarcasmo, un sainete. Pero sí somos un partido de Izquierdas. Con estas medidas estamos creando el caldo de cultivo perfecto para que renazca la lucha de clases y el comunismo.

La reconquista

•30 Enero 2010 • Dejar un comentario

Mi amigo Fernando no tarda un segundo en lanzarme una pulla por mis orígenes. Este insigne anarquista me presentó el otro día a Manu Sánchez, un chistoso sevillanito, un ‘grasioso’ en toda regla, que destrozó en la primera emisión de su nuevo programa ‘La semana más larga’  (Canal Sur, por supuesto) la idea que tenemos por el norte de la Reconquista. Resulta que a Aragón no la querían ni los andaluces, porque Al-Andalus era Andalucía entera en extensión supina, ni los franceses, ‘asín’ que se la dejaron a los oscenses, porque Aragón era Huesca y Zaragoza no existía. Descomunal su solución del conflicto de Las Vascongadas. Bueno, mejor verlo que leerlo. Si aguantais la ‘grasia’ de Manu y entendeis su acento de ‘Doémana’, os invito a estudiar esta lección de historia. Ánimo mis valientes.

http://www.radiotelevisionandalucia.es/tvcarta/impe/web/contenido?id=5973

La ‘Reconquista’ empieza en el minuto 56 y apartir del 61 la explicación aragonesa.

Hollywood contra Franco

•28 Enero 2010 • Dejar un comentario

Tener cerca de casa un centro cultural es una bendición. Puedes continuar una miaja el esfuerzo de levantarte del sofá para coger algo del frigórífico y plantarte con la inercia en una sala para escuchar una conferencia, asistir a un concierto, admirar una exposición o contemplar una película. En esas estuve ayer, sentado en una butaca mientras ante mis ojos se proyectaba el interesante documental ‘Hollywood contra Franco’. La cinta aborda la relación que las producciones estadounidenses tuvieron con la Guerra Civil y después con la dictadura. Cuenta con intrevistas de guionistas de Hollywood y de la estrella progresista Susan Sarandon. El recorrido se vertebra desde la visión personal de Alvah Bessie, periodista y guionista que se alistó en las Brigadas Internacionalistas y que combatió con las armas e intelectualmente con sus artículos en el Frente del Ebro dentro de la Brigada Abraham Lincoln. El director es el catalán Oriol Porta.

Durante el metraje se realiza un recorrido temporal, primero con los esfuerzos de algunos cineastas de apoyar a la República tanto con donaciones, elaboración de producciones artísticas (‘Bloqueo’, con Henry Fonda, o ‘Tierra de España’, de Hemingway) o, como el propio, Bessie, colaborando activamente en la lucha. El no intervencionismo de Roosevelt, visto como un error posteriormente cuando estalló la II Guerra Mundial, y los intereses de los grandes estudios, favorables a Franco pese a ser de propiedad judía, bloqueron una ayuda más prominente de la maquinaria de Hollywood. Con la victoria del fascismo y la contienda abierta contra los nazis, Hollywood utilizó el ejemplo de España para alimentar el intervecionismo, como Rick en ‘Casablanca’ o ‘Por quién suenan las campana’ de Hemingway, y un halo de romanticismo se adherió al brigadismo. Pero se ganó la guerra y el nuevo enemigo era el comunismo, así que cualquier cosa que ‘atufara’ a rojo debía ser liquidado. La Caza de Brujas de Hollywood se llevó por delante a buena parte de los profesionales que colaboraron con la República, incluido el propio Alvah Bessie como uno de los conocidos Hollywood Ten. Pero como todo es susceptible de empeorar, los acuerdos bélicos de Eisenhower para montar bases en España dio un rumbo a la visión de la Guerra en las películas norteamericanas, quedando la visión del conflicto elaborada de una forma aséptica y sin connotaciones políticas, como ocurre en las ‘Nieves del Kilimanjaro’. La rehabilitación de profesionales ‘rojos’ a finales de los 60 y en los 70 volvió a colocar los guines del bando republicano y las alusiones eran más partidarias de su causa y contrarias a Franco, como la producción ‘Tal cómo éramos’ con dos superestrellas como Redford y Streisand, o ‘La Tapadera’. La película termina con el relato del retorno de Bessie a España, como coguionista y actor en la película ‘España otra vez’ de Jaime Camino, un valiente relato realizado en la España de 1968.

‘Hollywood contra Franco’ ha recibido varios premios importantes como en la Seminci o en el Festival de cine Independiente de Nueva York. Os lo recomiendo, pese a que me quedé con ganas de más de un tono más cinéfilo y anecdótico, aunque la historia es interesante por si sola.

Llamazares, ¡afeítate!

•25 Enero 2010 • Dejar un comentario

Por fín Izquierda Unida tiene su lugar en los medios. Ha costado, pero los chicos se han hecho con unos minutejos en los informativos. Razón. ¿Alguna propuesta progresista aprobada por el parlamento? ¿Llamada a los sindicatos a la huelga general con cuatro millones de causas? ¿Impulso desmedido en las encuentas electorales? ¿Presentación de las nuevas caras que darán el giro al partido? No, hombre, no. Incautos, lo que mola es hacer unas bromas, unas risas con Gaspar Llamazares y su ‘doble’, el de la barba y el turbante. No, hombre, no. Que no es Julio Anguita, que no (recuerdan dónde murió el hijo de Anguita, menos bromas). Ilusos. Es que no teneis tanta imaginación como el FBI, que con un ‘copia y pega’, un clic al ‘voy a tener suerte’ de Google, se casca un fotomontaje cojonudo de Bin Laden. Que si pillas la barba del líder de la izquierda de un país europeo que la mayoría de tus compatriotas no sabe poner en el mapa, pus pura casualidad, cosas que pasan en este mundo lleno de curiosidades y anécdotas. Que no se quejen tanto que luego salen en los telediarios.

Dudando evidentemente del humor del FBI, quiero hacer una pregunta esencial sobre este tema a mis humildes lectores. ¿Por qué quiere el FBI un retrato robot de Osama Bin Laden? Me imagino la secuencia. Y a Chiquito contándola. Hagan el esfuerzo. Va ese agente sexual por la calle de Masachuset y, jaaarrrrl, de repente se encuentra al torpedo de Bin Laden y su duodeno tomándose un cortado. ¡Suerte que tiene el retrato robot para identificarlo, que si no! Imagínense que está vivito y coleando, pegándose la vida padre en algún rincón del mundo occidental y no encerrado en una cueva del Karakorum rodeado de cabras y limpiando su kalasnhikov. Porque las cabras no necesitan un retrato robot. Porque, claro, si te cruzas al Bin Laden ese cuando vayas un domingo a comprar el pan, a lo mejor no lo reconoces si no lleva un bazooka al hombro y clama por la jihad y la muerte del cristiano traidor. Viéndolo bien, rojos y árabes unidos contra los yankis. Se me están ocurriendo varias ideas brillantes para una nueva de Rambo.

Y fíjate si es malo el pajaro, que a los pocos días de que los chicos del FBI se currasen su ‘retratito, lo llevo en mi cartera’, va el hijo de saudita y nos monta un audio reivindicando el ataque fallido a Detroit y pide el cese de la ocupación de Palestina. Y van y al pisha le ponen el comunicado en todos los lados. Y si Llamazares empieza a hacer lo mismo. Pues hemos acertado, porque la foto con la que los medios ilustran el mensaje es clavadita a la de un comunista asturiano barbudo con ganas de guerra. Si es que por algo calzan la misma barba. Que se afeite, como un buen cristiano, y se acabará la equivocación. ¿Quizá es todo un montaje para aumentar las ventas de maquinillas de afeitar? Gillete tiene la culpa, Llamazares. ¡A por ellos! Y perdona a los americanos, que ellos no querían.

El Roto, Haití

•19 Enero 2010 • Dejar un comentario

Otra vez en el clavo. No hay mejor editorial que una viñeta de El Roto. Haití, la vergüenza de la humanidad, el socorrismo mentiroso del rico sobre el pobre. La desgracia como salvavidas en el fango. La carroña de los medios de comunicación. Inhumano.

Hommo consumens

•18 Enero 2010 • 2 comentarios

La vida tiene guasa. Continuamente la existencia te está dando vueltas de forma juguetona para dejarte desconcertado y sin saber hacia adonde tienes que ir. Miren lo que les ha psado a los jerifaltes de las teles privadas. Se frotaban las manos al imaginar que les iba a tocar más del pastel publicitario cuando lograron que el Gobierno hiciera desaparecer, como una hada mágica, cualquier anuncio de las cadenas públicas estatales. El tiro les ha salido por la culata, por la reacción de la audiencia ha consumir programas sin pausas eternas. Al fin y al cabo, el espectador no es un estúpido integral aunque nos quieran decir lo contrario con sus programas basura.

A mi me gusta ver publicidad. Buena publicidad. Por eso me parece machacón el bucle de autobombo en el que se ha convertido TVE cuando nos da un ‘kit-kat’ para ir a echar un meo o coger algo del frigo. La mayoría de los anuncios me parecen un coñazo, son aburridísimos, pero hay otros que son pequeñas grandes joyas de imaginación y creatividad. Quiero hablar de uno en concreto para seguir desenredando la madeja hasta el hilo final de este post. Lo habreis visto. Es un anuncio de un coche dirigido al target femenino. Sale un hombre con pintas de recién levantado, el antiglamur, preguntándole a su chica, por qué necesita comprarse otro vestido para ir a la boda, por qué no repetir. Digo que me hace gracia este anuncio porque marca el mensaje deseado y el perfil al que buscan con una chispa de gracia y un lenguaje entendible. Yo sería ese tipo que no entiende por qué no se puede repetir atuendo ante la BBC (Bodas, Bautizos y Comuniones). Yo tengo un traje, una corbata, una camiseta y un par de zapatos para estos acontecimientos. En mi armario aún resiste gran parte de la vestimenta que utilizaba hace diez años. Soy el tipo del anuncio.

Quizá por eso me sorprenda ver cómo hay gente que se preocupa de una forma exagerada (para mí) sobre su aspecto físico y hagan de la moda una forma de vida o un hobbie obsesivo, ese no parar de acaparar productos de todo tipo, prendas de distintos colores y nombres en francés o inglés, lociones para una arruga determinada o potingues varios para que el pelo quede de una forma después de un lavado. No sé, creo que damos demasiada importancia a nuestro aspecto físico y que descuidamos el interior, la prioridad es el tener y no el sentir, el pensar, reflexionar. Cada uno tenemos nuestras manías, nuestros pecados, aquellos debilidades por las que podemos dejarnos el sueldo de varios meses, caprichos. Somos esencialmente hommo consumens, pero me cuesta reconocerme en aquellos que encuentran en este extremo querer y querer un sentido vital. He encontrado en youtube a una señorita pija de Zaragoza que da consejos desde su webcam y su blog sobre qué productos son mejores para el cutis o qué tienda está que se sale, mientras desmeduza su último tícket de la compra. Me encanta que haya descubierto el sentido de la vida, que lo publicite con tanta frescura y, seguramente, es una bellísima persona que no conozco ni conoceré, pero supongo que está en las Antípodas de lo que me parece en esta vida importante. Le dejaremos con su canal (quizá es una gurú y yo no me he enterado, posiblemente), pero seguiré leyendo y escuchando a aquellos que luchan para que en mi interior sobreviva el hommo sapiens y no el consumens. No es una crítica a esta señora, sólo que me hizo gracia y pensar, pensar, qué bonito, en todas aquellas cosas intrascendentales con las que podríamos vivir tan rícamente si se las llevara el viento.

Capitalismo, una historia de amor

•15 Enero 2010 • Dejar un comentario

Resbalando hasta las horas prevías a los estrenos de la semana (The Cohen brothers are back!!!!), cruzo el umbral de esta puerta para traeros mi visión de la última película que he visto en una pantalla grande.

Capitalismo, una historia de amor. Un documental de Michael Moore. Punto. Con esta frase, sin necesidad de verbos ni adjetivos, se describe ella solita. Las características fílmicas de este señor regordete y con gorra con bandera de la Unión vuelven a colarse en nuestras vidas como una elocuente visión de los temas troncales de la vida estadounidense. Si Bowling for Colombine disparaba contra la masiva posesión de armas y el continuo estado del miedo de la sociedad USA, Fahrenheit 9/11 era un ataque directo y frontal contra la guerra de Irak y la administración Bush en plena campaña electoral y en Sycko desnudaba las miserias del sistema sanitario de su país, en Capitalismo: una historia de amor, arremete contra el sistema financiero americano/mundial que ha acrecentado la desigualdad social, la pobreza, ha alimentado de poder a una oligarquía y, en su resumen, gobierna a los estadounidenses y a su sistema democrático, una temática, económica, que ya centró su primer documental Roger and Me, sobre la desindustrialización de su conocida Flint. Aquí, Moore denuncia a los banqueros que han dominado la escena política de EEUU para potenciar sus intereses, sus ansias de enriquecimiento fácil y rápido, para destrozar la clase media y endeudar a la nación. Critica las ayudas con las que en tiempos de crisis se ha beneficiado el sistema financiero (Wall Street) culpable de la crisis planetaria mientras muchos ciudadanos se veían ahogados por hipotécas y créditos, con intereses abultadísimos, que no podían pagar y provocaban su desahucio, su ruina y les obligaba a la mendicidad. Descubre cómo empresas se benefician de la muerte de sus empleados con seguros de vida o cuál es el sueldo de los pilotos de aerolíneas o cómo empresas privadas se hacen con servicios públicos ’sobornando’ a miembros de la administración…

Moore es Moore y como todo personaje muy definido en una posición ideológica atrae igualmente a fervorosos compañeros de trinchera y a enemigos irreconciliables. Con este último documental no cambiará de bando a muchos, porque sigue manteniendo sus constantes. ¿Manipulador? Por supuesto y quién no ¿Sensacionalista? Sin dudarlo. Pero logra su objetivo. Como siempre. Y como siempre monta un cóctel de risas y denuncia para que salgas concienciado del cine para seguir con nuestras vidas capitalistas. Pero concienciado, oye. Visualmente se repiten sus rasgos de identidad: multiple uso de imágenes de archivo recurrentes (empieza con una comparación del Imperio Romano maravillosa), ridiculizaciónes sarcásticas gracias a música e imágenes de personajes malignos (otra vez Bush, Reagan, banqueros de alto nivel…), secuencias exteriores desde el ‘lugar del crímen’ (Walll Street en este caso), utilización de discursos de políticos y personajes intocables en USA (Roosevelt en este caso). No cambia tampoco en la forma en la que construye sus argumentos: documenta los orígenes del problema, da voz a las anónimas víctimas de la situación, descubre maliciosas relaciones reveladoras y oscuras de personajes públicos, saca a la luz casos sangrantes, ejemplifica con sociedades europeas, intenta sacar los colores a los villanos (republicanos, claro), entrevistas punzantes (menos en esta ocasión, la gente ya no quiere enfrentarse a él)…

Dejemos un rincón especial para comentar aquel punto que suele ser utilizado para atacar a Moore: sus ganas de protagonismo. Moore vuelve a calzarse la gorra y aparecer en primera persona, ¿mucho, poco? No ser solo autor, sino protagonista. Él locuta la cinta con su ingeniosa verborrea y aparece en pantalla como entrevistador, bufón, ONG con patas, denunciante, replicante, sorprendido ciudadano, patriota… Es su estilo. Y creo que si no lo estuviera allí le echaríamos en falta. Para mi todas las críticas que le censuran por su egocentrismo y apoyan sus argumentos con el beneficio económico que consigue con sus documentales son mayoritariamente contraataques de los que se sienten aludidos en las cintas de Moore. Moore quiere ampliar la versión de patriota, no solo propiedad de las derechas. Creo que utiliza su vida y vivencias como crónica de la historia del ciudadano medio estadounidense, porque son las que mejor conoce, como referencia para contar lo que quiere (En Bowling se presentaba como miembro de la Asociación Nacional del Rifle, aquí habla de su educación católica y su infancia en la clase media). Por eso cuando documenta la historia de crecimiento americana utiliza películas familiares de super 8 o lleva a su padre al solar donde estaba la antigua fábrica de coches ahora derribada para documentar la desindustrialización y el paro que sufren en su país. Claro, que, como ya he mencionado, ya hay pocos que quieran enfrentarse con un personaje tan conocido y eluden la batalla cuerpo a cuerpo temerosos de la derrota.

Para acabar quiero apuntar tres cosillas. Moore utiliza la palabra de varios curas católicos para argumentar el rechazo de la religión a la base del capitalismo (enriquecimiento, codicia, desigualdad). No son capellanes de pequeñas iglesias como pasaría en España, sino jefazos episcopales de Detroit y Chicago, hijos de la clase obrera que levantan su voz y desvinculan al capitalismo de esa visión mesiánica que se aglutinó para luchar contra el ateo comunismo, argumento de Franco, de la Guerra Fría y también de Bush. Por cierto, glorioso el doblaje procapitalista del Jesús de Nazareth de Zefirelli .

Luego, hay que ver los documentales de Moore desde una visión local, estadounidense. Están hechos para ellos, con la pretensión de informarles, de abrirles los ojos a sus incultos vecinos que no saben mirar más allá de su ombligo, aunque hablen de temas mundiales y que nos afecten a todos por la trascendencia de esta superpotencia. Pero el caldillo es localista, no hay que negarlo, y su misión es enseñar a esta sociedad embobada con su grandeza sus miserias.

La historia tiene un final feliz. Aunque Moore utiliza temas candentes, de actualidad (fue estrenada en USA en octubre y pasó por Venecia con buenas críticas), esta vez todo termina con la proclamación de Obama como presidente y esta se ve como el triunfo de la democracia, el pueblo y la derrota del viejo sistema y el poder económico. Obviamente, Moore es demasiado optimista y pienso que se deja llevar por el ‘efecto Obama’ en la visión monocolor de que todo es blanco o negro (en este caso el negro es el bueno). Veo que ya recula con una carta a Obama en su web, criticando la postura belicista del último Premio Nobel de la Paz.

Como cierre, os dejo un vídeo clip de los Rage, porque no era la primera vez que Moore se paseaba por Wall Street con ganas de juerga. El vídeo, como otros de esta tremenda banda, lo dirigió él, lo que está claro porque no puede evitar salir en algún plano. Jajaja. Porque Moore no es solo sus documentales, sino que su activismo va más allá de aparecer en nuestras pantallas cada dos años y su postura es diaria y multidisciplinar.